Venezuela, no culpes a Cuba

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Venezuela, no culpes a Cuba

Cuando salí de Cuba tenía 31 años de edad, uno de los recuerdos más grandes que me llevé fue dejar a mi hijo Luisito de 10 años diciéndome “Adiós” en inmigración cubana… pensé que nunca más lo volvería a ver.

Luego de la mano de Wilfredo (un amigo de la casa) que trabajaba en el aeropuerto me recibió cuando salí por la puerta de inmigración y me dijo “Estela: no mires hacia atrás, mira de frente. Te será menos doloroso y podrás ver el futuro”, y así fue, no miré atrás.

Llegué al aeropuerto de Barajas en Madrid y mi padre (que es un hombre sabio) me había descrito el camino para que no me perdiera e incluso me dio la pauta para llamar a quien me recogería, que era un amigo de la familia.

31 años, una vida hecha completa junto con mi familia (no tenía opción) pero me tuve que llenar de valor y seguir… y Gracias a ello, hoy estamos aquí libres.

[box] Nunca pensé que volvería a nacer, y mucho menos, en la tierra de mis antepasados.[/box]

A los seres humanos se nos olvidan muchas cosas durante la vida y hoy como mujer e inmigrante quiero decirles a los venezolanos que NO CULPEN A CUBA.

Mi tierra llena de amor, de lucha y de resignación también no es comparada con la Venezuela que yo conozco, no porque no seamos capaces de luchar ni seamos capaces de vencer a ese monstruo que son los Castro sino porque estamos cansados.

Cuando triunfó la revolución en el año 1959, una de las primeras medidas de Fidel Castro fue la “Ley de la Reforma Agraria” en mayo de ese año, dijo que la tierra era de quien la trabajaba y le entrego las tierras a los campesinos, sin importarle de quien era, quien la había trabajado, si era herencia de generación tras generación. Sin importarle nada, las expropio como muchas cosas más incluyendo negocios propios de españoles que se establecieron en Cuba por muchos años.

Ley de Reforma Agraria

No pasaron muchos años y nuevamente el dictador descubrió la “Operación Peter Pan” que tuvo lugar del entre el 26 de diciembre de 1960 y el 23 de octubre de 1962.

La operación fue diseñada para transportar a los niños de padres cubanos preocupados que temían la ideología comunista del gobierno cubano y que conocían lo sucedido con los “Niños de Rusia” enviados por la Segunda República Española a la Unión Soviética, las noticias de que ya había escuelas de adoctrinamiento, y de que al Ejército Rebelde lo estaban también adoctrinando, añadido a todo esto lo que estaba sucediendo con la implantación de un sistema comunista en Cuba.

[box] Las madres no querían perder a sus hijos y sin pensarlo mucho lo hicieron, los enviaron a EEUU, incluso hasta con el apoyo de la Iglesia, con la esperanza de que se reunieran con ellos.[/box]

Ese fue el caso de la tía de mi madre que envío a su hijo y lo volvió a ver 20 años más tarde, cuando ya era todo un hombre porque jamás los padres pudieron salir de Cuba, algunos sí otros no. Hubo niños que los entregaron en orfanatos y que no supieron nunca más de su familia, hubo rencores, tristezas, separaciones… Cómo le explicas a un niño que lo haces por su bienestar, por su futuro.

Operación “Peter Pan”

Tampoco nos acordamos de la Operación Carlota, que es el nombre de la misión militar de Cuba en el marco de la lucha por la Independencia Angoleña. Comenzó en noviembre de 1975, mi padre fue uno de los que el Ministerio le obligo a irse a la guerra sin importarle nada, sin pensar en su familia. Un ingeniero recién graduado, inteligente y lleno de vida, obligado a partir a la guerra dejando a su mujer y sus tres hijas.

Mi padre volvió cuando yo tenía dos años de edad, enfermo con la piel lastimada y con recuerdos de guerra en su corazón.

Mi padre en la “Operación Carlota”. Angola, 1975.

Luego en 1980, el “Éxodo de Mariel”, un grupo de cubanos quiso asilarse en la embajada de Perú y finalmente provoco la ira de Fidel donde dijo públicamente que todo aquel que quisiera asilarse que lo hiciera y que no habrían represalias, debido a ello tuvo a casi 10.000 cubanos en el jardín de la embajada. Tenía que corregir su error y lo hizo diciendo que los familiares de Miami podían venir a recoger a sus familiares que atracaran en el puerto de Mariel y que se llevaran a todo el que quisieran.

Surgieron entonces los “Marielitos”, los cubanos salían de sus casas con la ropa puesta, sin nada se montaban en las lanchas y dejaban todo atrás sin importarle más nada.

“Los Marielitos”

Estos son tan solo ejemplos, ejemplos de la doctrina socialista que no se si llamarle socialista, comunista, fascista o dictadura, no tengo ni idea, es como un engendro que se apodera de la mente de las personas que hace que 58 años después se repitan estas historias que generaciones enteras en Cuba quieren olvidar y lamentablemente…aún no pueden.

Lo que sembramos es lo que recogeremos cuando pasen los años, esos “Chavistas” que ahora están viviendo el presente, no se dan cuenta del futuro. Esas 545 familias a las que pertenecen los que se dicen llamar “Constituyentes”. Hijos y nietos, de la doctrina que cala en la sangre y no les dejará dormir nunca.

[box] Me duele lo que pasa en Venezuela. Sí, me duele ver la cara de mis compañeros de trabajo sufriendo cada día por sus familias como hemos sufrido en Cuba, me duele saber que cuando están en silencio es porque lloran por dentro…sí, me duele.[/box]

Venezuela, no culpes a Cuba. Tenemos el mismo coraje y la misma valentía. Cuba se acostumbró a lo que tiene ahora, a esos 58 años que han pasado, a que no tienen fuerzas para pelear, a que ya no hay solución. En cambio tu Venezuela, tienes la fuerza fresca, el poder supremo y la gente, no te puedes dejar caer, no puedes dejar que esa doctrina entre en el cuerpo y en la sangre de esos jóvenes y niños que se van de su país porque no pueden vivir allí, porque simplemente está calando la doctrina en ellos o en sus generaciones.

No culpes a los cubanos, somos hermanos, somos familia y aunque creas que no llevamos 58 años aguantando generación tras generación sin poder hablar, sin poder levantarnos, sin poder decir que queremos “LIBERTAD”.

Venezuela, pero tú eres poderosa, la que romperá los paradigmas de América Latina y el mundo. La que nos enseñará que los dictadores no perduran en el tiempo…

Y como decía mi abuela Estela: 

No hay mal que dure 100 años, ni cuerpo que lo resista

Venezuela, estoy contigo.

¡Gracias por leerme!

 

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